Por Jaime Solá ( Vida Gallega , novembro 1929) A cuarenta kilómetros de Orense, por la carretera de Villacastín a Vigo, que es la de Madrid, está Ginzo de Limia. No a más de trescientos pasos antes de Ginzo se encuentra, a la derecha, otra carretera. Cuando la hayáis recorrido en la extensión de diez kilómetros, habéis llegado a la Sainza. Para saberlo, no necesitasteis entrar a la aldehuela. Os habrá anunciado un castillete, erguido sobre las ruinas de una edificación que, antes de ser campo de contiendas, fue, según mis noticias, palomar. En esa fortaleza, que ahora es de piedra, de forma rectangular y de lados exactamente iguales, que no tienen más de seis o siete metros, es donde luchan moros y cristianos. Este castillo y estos moros y estos cristianos y esta lucha, es lo que debe llevaros a hacer el viaje a la Sainza. Pero os aconsejo que antes de tomar este camino sigáis, por la carretera general, hasta Ginzo de Limia. Allí, sí vais con un hijo del país como Don Víctor Fernán...